sábado, 15 de agosto de 2015

JUAN ALTUVE



 

                                             foto: sitiofantasma.com

Todos los días pasaba Juan Altuve por la calles del pueblo con rumbo desconocido, caminaba muy despacio llevando  en su espalda un saco viejo lleno de cualquier cosa. El personaje en cuestión era una persona muy anciana, con lagunas mentales o síndrome de Alzheimer, aunque en ese tiempo no sabíamos que era eso. Para nosotros era solo  un loco.

Lo cierto es que nuestra imaginación de niños nos hacía temerle, debido a que nos imaginábamos las más inverosímiles explicaciones, de lo que podría llevar dentro del saco. Temor que era infundado por las personas mayores, cuando nos aseguraban que dentro del saco, Juan altuve llevaba niños, que se habían portado mal y que sus padres ya cansados de ellos, se los regalaban, o simplemente los agarraba por allí descuidados.

¡Ahí viene Juan Altuve! gritaba cualquiera de nosotros, al divisarlo a lo lejos, y todos prestos nos acurrucábamos escondidos en algún sitio para verlo pasar, y pendiente por si algo se movía dentro del saco. Pero no… todo parecía normal, o ¿acaso se encontraba desmayado? O peor ¡muerto! ¡Qué miedo!

Nunca faltan personajes en cualquiera de nuestros pueblos, que hagan volar la imaginación infantil, tan solo por el hecho de ser diferentes y hasta pintorescos. Son los mismos que luego al hacernos adultos, recordamos con nostalgia y hasta con cariño, como referencia a esa niñez que ya no vuelve.

Lo cierto es que al pasar de los años, cuando nos percatamos realmente de la realidad, nos damos cuenta que eran personas normales, y algunas con historias bastante tristes. El caso de Juan Altuve resulto ser el de un viejecito, que acostumbraba a ir a su conuco desde siempre, y que al perder la memoria, le había quedado ese hábito escondido en su subconsciente, y días tras días cumplía a cabalidad lo que había hecho por muchos años,  que era trabajar para el sustento de sus hijos, ahora ya crecidos y alejados, pero que en su  mente todavía los recordaba chicos y esperándolo...

Su viejita  ya no estaba para cuidarse mutuamente, muchas veces se le escuchaba hablarle como si la estuviera a su lado; buscando su aprobación en todo cuanto decía, y así  empezó a descuidarse, porque se llega el momento en que  hay cosas que ya no son tan importantes, como bañarse, por ejemplo, y por supuesto ya no lo hacía, y fue adquiriendo poco a poco el aspecto de un pordiosero.

Juan Altuve, murió mucho tiempo después en la soledad de su rancho, acompañado de sus peroles de toda la vida, y quizás producto de sus alucinaciones benditas, no se sintió solo, porque de seguro estaban a su lado la familia entera, su vieja, sus hijos…

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