miércoles, 29 de julio de 2015

El Bandolin De Valentin



tomada de:es.wikihow.com


Existen personas que dejan huella, que marcan vidas, que son imposibles de olvidar. Con su mirada alegre y caminar ligero, Valentín Rojas se puede decir que era ese tipo de persona.

Hombre cabal y sincero cuya característica principal era la de  parecer no temerle a nada, para el internarse en la noche oscura, en los matorrales y quebradas a la medianoche, solo para cazar, era algo normal. Con su linterna y su escopeta se aventuraba sin más; ni aún los consejos de su vieja, ahuyentaban el espíritu aventurero de su alma.

Vivió poco, pero vivió pleno. La música era su pasión desde que la descubrió en manos de su padre que era un excelente ejecutante del Bandolín. Aprender a tocarlo  también resulto muy fácil ya que llevaba la melodía del campo y la sensibilidad a flor de piel.

Decir baile, decir fiesta, era inevitablemente decir Valentín. Decir amigo, decir compadre, decir coraje era decir Valentín. Porque así como era amigo de los amigos, no le temblaba el pulso a la hora de defenderse ante quien sea. Era de estatura pequeña y de corazón grande. Lo  apodaban “jumo” por ser tomador de aguardiente, y Valenticito de cariño por  lo pequeño.

El nombre le vino justo. Nació un 14 de Febrero, y como antes los nombre eran puestos según el santoral del día, a él le toco el nombre de Valentín. ¡Por eso soy tan enamorao! solía decir.

Llegar a conocerlo y que Valentín lo considerara más que su sobrino, su amigo, era para Jorge quizás uno de sus mayores tesoros. Desde pequeño Jorge lo Veía en sus andadas, cuando salían de toque para alguna fiesta del pueblo con Natividad su otro  hermano, que hacía de cuatrista.

Como queda grabada  en el alma de un niño, cuando se le enseña a amar con el ejemplo las costumbres y tradiciones de un pueblo. Jorge aprendió de Valentín a sentirse venezolano, a sentirse parte de una familia, a ser tan dichoso con las pequeñas cosas que nos depara la vida, y a ser echao pa´lante cuando esta nos  aprieta demás.

Jorge aprendió a tocar el cuatro, por que al final eso se lleva en la sangre, y la oportunidad de ser su compañero de aventuras le llego un poco más tarde, cuando ya Natividad no estaba para acompañar a Valentín. Ahora lo poco que había aprendido desde  niño, le tocaba afianzarlo aún más ahora con su presencia directa. Se convirtió en su cuatrista. Le acompañó todas las piezas que había aprendido a su vez de mi abuelo, y pudo llenarse con tantas anécdotas y  piezas musicales hermosas.

Hoy Valentín ya no está con nosotros, de seguro andará de parranda con San Pedro, y enamorado quizás  de alguna preciosa ángel; mientras tanto aquí en la tierra, Jorge sigue sus pasos, divulgando su legado, y el orgullo de sentirse parte de esta tierra. Tocando sus canciones con el mismo Bandolín que le heredó,   y que atesora más que a su vida.

viernes, 10 de julio de 2015

Y AHORA QUE ESCRIBO?




Desde hace algún tiempo tengo la idea persistente de escribir,  tantas cosas que me vienen a la mente y que no puedo plasmar, ideas que van y vienen en un revoltijo de pensamientos,  incoherentes a veces, ordenados muy pocas. Frustraciones que afloran y desencantan, y que luego hacen resurgir con más ímpetu el deseo de materializarse en forma de escrito. 

Soy un ávido lector de libros de cualquier género, aunque persisten las novelas y ensayos. En las mismas siento reflejado el estilo de pensamiento del autor, ese que deja plasmado en sus personajes en forma de crítica o de aprobación, porque todo sale de su mente creadora y es imposible no dejar en cada nota un pedazo de su ser.

El desarrollo la tecnología en los últimos tiempos ha ido a pasos agigantados, y esto nos ha permitido explorar facetas que difícilmente pudiéramos lograr en otras circunstancias. La causa principal está ligada al desarrollo del internet y a la creación de las denominadas Redes Sociales, que nos permiten tener un vasto acceso a cualquier recurso, tanto humano como de aplicaciones,  peligroso cuando es mal utilizado, pero inmensamente beneficioso cuando se le dan buen uso.

En esta época cualquiera que tenga la necesidad de plasmar ideas, se encontrará con formas infinitas de lograrlas en la red, tal es el caso de los denominados blog, que tuvieron su boom hace algún tiempo, pero que hoy aún se conserva para los que supieron darle su justo lugar.

De cualquier manera necesito escribir, sin ningún fin específico de ansias de escritor, sino más bien como un despertar, que permita conocerme un poco más, saber de qué soy capaz. Así pues, mi barullo mental apenas comienza, y es firme mi propósito de escribir algo cada cierto tiempo, liberando eso que me incomoda o que me enamora,  dándole forma a través de relatos, crónicas, o poemas  por qué no? … SI...   ¡me animo!