sábado, 2 de mayo de 2015

LEER...







Un cuarto oscuro es para muchos quizás remembranzas de una época que se debe olvidar. Más sin embargo para mi representa todo lo contrario. Mis sentidos evocan olores entremezclados de libros viejos, olores de tabaco, remedios, perfumes viejos y sobre todo la emoción de la  lectura...


Cada vacación escolar, mi madre nos permitía a mis hermanos y a mí, pasarlas con nuestros abuelos. Esto representaba una alegría inimaginable dentro de mi mente infantil, ya que significaba la alegría de explorar cosas nuevas y también poder encerrarme dentro de ese cuarto oscuro de la casa de la vecina, en donde  se encontraban guardadas todas esas historietas del momento, y que muy diligentemente eran coleccionadas por una de las hijas mayores de la vecina.


Cada año me leía los nuevos números de  las historietas,  y al terminar con las mismas iniciaba de nuevo con las viejitas ya leídas.


Sin lugar a dudas, esos fueron mis inicios en la  lectura, habito que conservo hasta el día de hoy y que trato de inculcar ahora en mis hijos.


Leer es para mí, más que un placer, es entender el mundo desde otra perspectiva, es poder imaginar lugares y personajes que solo pueden existir en mi mente, ya que todos tenemos un marco referencial de las cosas de acuerdo a nuestras experiencias. Es poder conocerme, es poder conocer otras formas de pensar y de sentir, de manera  que pueda en algún momento ponerme en lugar de la otra persona y entender algo de su mundo.


Entiendo a los amantes del cine, yo también disfruto alguna que otra vez de alguna  película; pero he optado por leer  los libros primeramente y luego cuando veo la películas, enamorarme más de los libros, al entender que ni cerca le han llegado a lo que realmente quiso exponer el autor.