Desde hace algún tiempo tengo la idea
persistente de escribir, tantas cosas
que me vienen a la mente y que no puedo plasmar, ideas que van y vienen en un
revoltijo de pensamientos, incoherentes
a veces, ordenados muy pocas. Frustraciones que afloran y desencantan, y que
luego hacen resurgir con más ímpetu el deseo de materializarse en forma de
escrito.
Soy un ávido lector de libros de
cualquier género, aunque persisten las novelas y ensayos. En las mismas siento
reflejado el estilo de pensamiento del autor, ese que deja plasmado en sus
personajes en forma de crítica o de aprobación, porque todo sale de su mente
creadora y es imposible no dejar en cada nota un pedazo de su ser.
El desarrollo la tecnología en
los últimos tiempos ha ido a pasos agigantados, y esto nos ha permitido
explorar facetas que difícilmente pudiéramos lograr en otras circunstancias. La
causa principal está ligada al desarrollo del internet y a la creación de las
denominadas Redes Sociales, que nos permiten tener un vasto acceso a cualquier recurso,
tanto humano como de aplicaciones, peligroso cuando es mal utilizado, pero inmensamente
beneficioso cuando se le dan buen uso.
En esta época cualquiera que
tenga la necesidad de plasmar ideas, se encontrará con formas infinitas de
lograrlas en la red, tal es el caso de los denominados blog, que tuvieron su
boom hace algún tiempo, pero que hoy aún se conserva para los que supieron
darle su justo lugar.
De cualquier manera necesito
escribir, sin ningún fin específico de ansias de escritor, sino más bien como
un despertar, que permita conocerme un poco más, saber de qué soy capaz. Así pues, mi barullo mental
apenas comienza, y es firme mi propósito de escribir algo cada cierto tiempo,
liberando eso que me incomoda o que me enamora,
dándole forma a través de relatos, crónicas, o poemas por qué no? … SI... ¡me
animo!

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